PERUANOS ODIAN LA
COMIDA MEXICANA
Planteamiento cultural previo
El presidente Peña Nieto pidió
una lista de aspectos relevantes de cada país latinoamericano que formaba parte
de la gira continental que como presidente electo de México realizaría; su intención
era hablar acerca de estos y enaltecer los logros de los países de la región.
La respuesta lacónica de los asesores fue que en Latinoamérica no había
realmente paradigmas de trascendencia para México; se le aconsejo hacer
referencia a lugares comunes y a ser políticamente correcto con todos. Peña
Nieto así lo hizo y su gira por la región fue un éxito; Sin embargo la
recomendación más útil y más profunda se la dio un famoso poeta argentino
residente en México desde hace treinta años, le dijo: las dos principales
diferencias que tiene México con respecto a la mayoría de los pueblos
latinoamericanos son que este no sucumbe ni rinde pleitesía a lo europeo; y la
segunda y más conflictiva la personalidad de adolescentes tardíos que prevalece
como rasgo nacional en los países al sur de México; no sabemos si peña nieto
comprendió al poeta pero de todos modos le sonrió amablemente y le regalo un
fuerte abrazo.
En este contexto la anécdota de
los peruanos, sus seis millones de firmas y la UNESCO, podrían tal vez reflejar
esta mezcla de adolescencia y chovinismo con que los latinoamericanos se
plantean su relación con México.
La anécdota
A partir del momento en que la
UNESCO declaro a la comida mexicana como patrimonio intangible de la humanidad
en Perú se levantó una ola de críticas, descalificaciones, ninguneos y hasta
ofensas contra la comida mexicana; el más famoso eslogan surgido de esta
indignación fue el “QUE TIENE LA COMIDA MEXICANA QUE NO TENGA LA PERUANA”. Acto seguido al surgimiento del fervor nacionalista,
líderes de opinión, artistas periódicos y programas de tv lanzaron una ofensiva
mediática para que la UNESCO reconociera del mismo modo a la comida peruana: “con
el ceviche más delicioso del mundo y con más de 850 variedades de papa” la
cocina peruana tiene que ser considerada como patrimonio de la humanidad, al
infinito y más allá.
Se convocó a la gente que firmara
una petición a través de internet concitando de inmediato una respuesta masiva
que logro juntar más de seis millones de firmas; entusiasmados el pueblo y el
gobierno encomendaron a un grupo de
funcionarios cercanos al presidente la tarea de llevar hasta la UNESCO las
firmas y el pedido formal en nombre del
pueblo peruano.
Con frialdad burocrática la
Unesco hizo de lado el requerimiento de los peruanos y en su lugar, de modo
paternal, se les invito a los
funcionarios un café en alguna sala de juntas pues existía la necesidad de
explicar algunos detalles concernientes a los patrimonios intangibles de la
UNESCO. Nadie suponía que con el legado histórico del Perú sus dirigentes
estuvieran tan mal informados.
Así, en un ambiente de amigos se
les dijo que la UNESCO no se basaba en firmas para declarar patrimonios; que no
era un concurso de internet para elegir la abandera más bonita o las nuevas
maravillas del mundo; que los patrimonios intangibles están respaldados por
años de investigación, documentación, publicaciones, estudios etnográficos,
antropológicos y hasta organolépticos; se les dijo también que son necesarias instituciones dedicadas completamente a ellos
que conserven, divulguen y protejan estos acervos únicos a nivel mundial.
Con respecto a la comida mexicana
se les informo que existe todo este conocimiento realizado por investigadores
nacionales y extranjeros desde hace 60 años abarcando desde la protohistoria en
Mesoamérica hasta la cocina de Pujol, en México el entramado de instituciones
detrás de la cocina mexicana es amplio y sólido. Agregaron que fue el mismo
proceso con el mariachi; si en algún momento la tradición mexicana de las
piñatas alcanza este nivel de investigación, difusión y documentación en todas sus vertientes también será
considerada como un patrimonio intangible de la humanidad. No son ocurrencias
de la frivolidad.
Para terminar y en razón de
evitar la utilización del tema como manipulación política, se les recomendó a
los funcionarios que informaran al pueblo peruano sobre la complejidad de esta
valoración. También se habló de compromisos culturales y acciones concretas por
parte del gobierno e instituciones para respaldar una petición de este tipo; se
dijo que de la comida peruana no tenían conocimiento ni siquiera de un proyecto
de mediano alcance.
El desenlace
Los funcionarios peruanos jamás
informaron a su país de lo hablado en la UNESCO; y mucho
menos mencionaron la pifia cometida; en su lugar especularon que a más tardar
en el 2013 la UNESCO reconocería a la comida peruana lo que no ha sucedido
hasta el momento ni sucederá.
El tema dejo de ser noticia en
los medios de comunicación y la valoración de la comida peruana al día de hoy
se diluye lentamente entre bravatas chovinistas y reivindicaciones vacías.
